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lunes, 3 de julio de 2023

Archivos, poder y anarquismo

Un dejo por aquí este artículo que publiqué en el número 31 de Bicel, el boletín informativo de la Fundación Anselmo Lorenzo. Lo podéis descargar aquí.

 

Archivos, poder y anarquismo

A lo largo del tiempo, la función social de los archivos, y de la documentación que custodian, ha ido variando conforme nuevos actores sociales se han ido sumando al proceso de ir dejando por escrito todo el acontecer de sus actividades cotidianas. Paradójicamente, los anarquistas, que siempre se han caracterizado por su amor a la cultura y por la potencia de su tejido editorial y periodístico, han tenido una relación paradójica con la documentación que históricamente han custodiado los archivos. Lo explicamos a continuación.

Cualquier persona que haya conocido, siquiera tangencialmente, la documentación que atesora un archivo institucional ubicado en España, advertirá que desde la Edad Media hasta nuestros días, la mayor parte de los documentos que conserva, por ejemplo, un archivo municipal, da cuenta de las “hazañas” del poder político ejercido por las oligarquías; junto a ello, y al menos desde la conocida como “ley de las tres llaves”, la pragmática de 9 de junio de 1500 dada por los Reyes Católicos para que todos los concejos guardaran sus documentos más importantes en un arca de tripe cierre, los archivos institucionales han guardado de manera sistemática toda aquella documentación, producida por el poder político de las minorías, que daba fe de los derechos de unos pocos sobre el conjunto de las clases populares.

Toda esta documentación generada por los poderosos, producida con tintas y papeles de alta calidad para la época, también ha sido conservada por el poder como oro en paño, resguardándola de las inclemencias del tiempo y favoreciendo su conservación en lugares de temperatura estable, sin problemas de humedad y acceso controlado. Es precisamente esto lo que explica que muchos ayuntamientos, repartidos por toda España, conserven a día de hoy documentación producida en los siglos XIV, XV, XVI y posteriores.

Dicho esto, es precisamente la naturaleza política de toda esta documentación, que resulta imprescindible para el buen funcionamiento del engranaje legal que facilita la reproducción de los distintos sistemas de desigualdad, la que puso en el punto de mira de los anarquistas estos “papeles del poder”. Por eso mismo, no es de extrañar que en muchas de las insurrecciones y rebeliones anarquistas repartidas por medio mundo desde finales del XIX, uno de los primeros objetivos de nuestros compañeros y compañeras fuera incendiar los archivos institucionales, pues sabían de buena ley que en estos centros de poder se custodiaba la documentación que facilitaba la dominación de clase de las oligarquías que controlaban los resortes del poder político.

Sin embargo, y desde el propio nacimiento del anarquismo organizado, solo hay que ver la prolija producción de propaganda, prensa y producción editorial, ya fuera en forma de folletos o libros, para advertir que el anarquismo se ha caracterizado siempre por dar un sentido emancipatorio a la cultura, otorgando a la letra impresa un papel fundamental en la divulgación de contenidos cuya lectura favorece una toma de conciencia política que es el punto de partida del compromiso militante y, por tanto, de la transformación social.

Toda esa documentación producida por las gentes humildes, las vinculadas al movimiento obrero de inspiración ácrata, ha permanecido, y permanece aún, dispersa y fragmentada en multitud de archivos: institucionales, privados, de organizaciones políticas y sindicales… Evidentemente, toda esta documentación, a diferencia de la que hablábamos anteriormente, da cuenta de las luchas contra el poder de las clases subalternas, permitiendo rastrear sus logros y fracasos, desempolvando historias silenciadas y, en buena medida, permitiendo a los historiadores e historiadoras reconstruir un relato histórico alejado de los mitos que, además, otorga el protagonismo a la mayoría social, no a las minorías que han detentado el poder a lo largo de los siglos.

Dicho todo esto, en la Fundación Anselmo Lorenzo somos conscientes de la vital importancia para el sostenimiento de nuestras luchas que tiene la conservación de la documentación que da cuenta del devenir histórico del movimiento libertario español; un movimiento cuya singularidad, realizaciones históricas e influencia social y cultural, resulta imprescindible para seguir alimentando las luchas sociales del presente y del futuro. Precisamente por ello, la FAL realiza un importante esfuerzo económico para mantener la documentación que custodia en un depósito de conservación climatizado que, por un lado, mantiene la temperatura estable en un arco de entre 18 y 21 grados, y asegura un nivel de humedad relativa óptimo para la conservación de la documentación. Y cuando hablamos de conservación, hablamos, claro está, de una conservación centenaria. Porque si el poder se ha preocupado de mantener su documentación bien cuidada durante siglos, ¿por qué el movimiento libertario no va a poder conservar durante siglos la documentación que demuestra, precisamente, que la lucha contra el poder fue posible, que el Comunismo Libertario fue posible, que la Idea fue mucho más que eso, que se convirtió en una realización práctica que puede seguir inspirando las luchas de los de abajo?

Y en esas estamos… Sabiendo que la memoria es imprescindible para sostener las luchas del futuro. Sabiendo que sin archivos, no hay historia ni memoria, y que la FAL, que es la fundación de CNT, lleva trabajando duro desde hace décadas por hacer posible esta tarea fundamental.

miércoles, 19 de junio de 2019

Replicantes y papeles viejos


Fotograma de Blade Runner 2049

Hace varios meses que leí Apuntes de cine de ciencia ficción, de autoría múltiple, editado por Antipersona en abril de este mismo año. Como hago en muchas ocasiones, dejo descansar el libro justo después de leerlo, y vuelvo a él para subrayar fragmentos de algunas páginas dobladas o perseguir nuevas referencias. En este caso, durante el último fin de semana revisité el libro con el ánimo de hacerme con las películas y series que mencionan los distintos autores en sus artículos.
Blade runner 2049 ha sido una de esas películas, y he de decir que -a pesar de haber leído previamente algunas críticas funestas- me ha gustado mucho, quizá por el grato recuerdo de la novela de Philip K. Dick y porque varias de sus escenas abordan un tema, el de la preservación de la información, que siempre me ha interesado, y no solo por el simple hecho de dedicarme profesionalmente a la gestión documental.
En una de las escenas de la película, un "archivero-replicante" le cuenta a K, el personaje protagonista (un blade runner replicante de segunda generación, mejorado y obediente a los designios de una jefa de policía humana), que después del "apagón", algo parecido a un cataclismo informático que sumió a la humanidad en un colapso civilizatorio de terribles consecuencias, se perdió toda la información contenida en los soportes de almacenamiento digital, por lo que solo se conservó la información volcada en soporte papel.
Pareciera que este es un problema futurible, pero el problema de las pérdidas irreparables de información contenida exclusivamente en soportes de conservación de tipo informático, es una constante en el mundo de los archivos. De hecho, algunos de estos problemas han salido a la luz pública debido a su especial relevancia. La pérdida de los archivos de MySpace entre 2003 y 2015 ha sido una de esas noticias, pero no es la única.

Fotograma de Blade Runner 2049

Volviendo a la escena a la que aludíamos con anterioridad, en un momento de ella el “archivero-replicante” saca una especie de rectángulo de cristal que pareciera dar soporte a un expediente personal que resulta estar dañado. Precisamente ese soporte de conservación ficticio, un cuadrito de cristal que pareciera contener toda la información de un antiguo replicante díscolo, nos recuerda las láminas de cuarzo en las que algunos ingenieros japoneses están trabajando para ofrecer una solución a los problemas de durabilidad de la mayor parte de los dispositivos de almacenamiento digital; una línea de investigación de la que se habla en el documental El fin de la memoria, donde se hace un repaso bastante completo a todas las problemáticas asociadas a la falta de durabilidad de los sistemas de almacenamiento de datos actuales.  

Fotograma de Blade Runner 2049

También hay otra escena relacionada con el gremio de archiveros; hablamos del fragmento en el que K, que anda investigando su propio pasado, descubre que "alguien" ha arrancado un año entero del libro de registro de un orfanato donde, intuye, podría encontrar respuestas a buena parte de sus preguntas. Será precisamente ese vacío documental, producto del robo o la destrucción intencionada, lo que le impida hallar respuestas. Y es aquí donde aparece un tema central en el debate actual sobre el acceso a los archivos, ya sean privados o públicos: la custodia profesional como garantía de acceso a los archivos que conservan información que, entre otras cosas, otorga derechos a las personas (el derecho a saber, el derecho a la memoria o, incluso, el derecho a la identidad). Recordemos el problema de las miles de familias de bebés robados cuyo acceso a los archivos hospitalarios les ha sido negado de manera reiterada, argumentando en algunos casos que muchos expedientes han sido expurgados debido a su antigüedad.
En definitiva, hablamos de problemas reales, de aquí y ahora, que nos afectan a todos y que entre todos debemos afrontar. Por eso mismo me congratula pensar que la ciencia ficción de hoy día, como en sus mejores tiempos, sigue siendo mucho más que un género de entretenimiento.