
Me gustan las distopías. A mis amigos también, aunque algunos las odian. Uno de los que no, de los que no las odian, digo, me acaba de pasar Nosotros, de Yevgeni Zamiatin. Se trata de una vieja edición cuya portada no se encuentra en internet. Por más que busque no aparece. Da igual, todavía no he leído el libro y no sé si merecerá la pena echarle tiempo. Tenemos en mente tantos proyectos utópicos... Las utopías hechas carne, como el llamado socialismo real, se convirtieron a la postre en distópicos paisajes para otros tantos: Zamiatin, por ejemplo. Desde aquí le seguiré la pista.