lunes, 9 de enero de 2023

Notas antiguas

Reviso notas de un cuaderno antiguo. Intento aproximarme a los instantes precisos en que fueron escritas:

«Ese momento en el que mi hermana dijo que siempre me recordaba solo de pequeño».  

«Despierto una mañana y el poema que venía rumiando desde ayer por la noche ha desaparecido como una huella en la playa. Pero no sé si ha desaparecido de verdad... El poema más allá de la literatura».

«Desacralizar la poesía, desalojarla de sí, de sus libros, sus poetas, sus recitales, sus pantallas. [...] Una poesía que no tenga miedo de ser tachada de conservadora en sus formas. Una poesía que no tenga miedo de ser tachada, sin más. Una poesía para la vida, que busque la verdad, insufle esperanza y aspire a la belleza».

«Hacer las cosas despacio como principio. Profundizar en ellas y hundirse en la curiosidad. Apunta bien estas palabras y el orden de las mismas: disfrute, calma, paciencia, constancia, determinación. No corras nunca».

Qué demonios pretendía al apuntar todas estas notas en los viejos cuadernos que me han acompañado en estos últimos años. Veo el océano, el eco de la poesía china, el deseo de no quedar atrapado en la redes digitales, el hartazgo de la poesía que se pretende contemporánea... Curioso ejercicio el de aproximarse a lo más pequeño de la literatura personal. 

martes, 27 de diciembre de 2022

Lobo enfermo

Pensaba enviarle un mensaje a Damián para decirle que su último libro me ha gustado mucho y, de paso, animarlo a que siga escribiendo, pero he decidido que tal vez sería mejor escribir lo que pienso de Lobo enfermo por aquí.

El pequeño libro de Damián Cordones, autor al que tuvimos la suerte de publicar La hemorragia de Constanza en Piedra Papel Libros, me ha hecho las noches más fáciles en una semana complicada en la que apenas he podido dormir bien. Y es que me lo he pasado genial leyendo esta pequeña novela sobre un escritor asfixiado por las deudas que, sin pretenderlo, acaba metido en una oscura trama de venganzas y odios políticos.

Como en todos los libros de Damián Cordones, nos encontramos con una estructura original que potencia la sensación de extrañeza que siempre me acompaña cuando leo sus relatos. En este caso, el lector se encontrará con varias historias, en apariencia débilmente conectadas entre sí, que al final se acaban interrelacionando, tejiendo una envolvente narración que pareciera asemejarse al juego de las muñecas rusas.

Y entre sus páginas, un escritor marginal que malvive en un pequeño piso asediado por las preocupaciones económicas, las inesperadas consecuencias de la violencia inmobiliaria, las maquinaciones de un grupo de jóvenes anarquistas, las miserias del mundo editorial... Y todo bien cosido con la pluma de un autor, imposible de imitar, al que todavía le quedan muchos cuentos en el cargador.  

miércoles, 9 de noviembre de 2022

De la necropolítica neoliberal a la empatía radical


El pequeño ensayo al que hoy le voy a dedicar unas líneas, De la necropolítica neoliberal a la empatía radical, de Clara Valverde Gefaell, ha sido uno de los títulos que, a pesar de su brevedad, más he tenido en cuenta a la hora de perfilar algunos de los análisis de Edades de tercera. Historia y presente de una vieja desigualdad.

Manejar el concepto de «necropolítica», ponerlo en el centro de los enfoques con los que pretendemos señalar cómo el capital se reproduce marginando, y eliminando, a las personas que no le son útiles, nos permite también visibilizar aquellas costuras que deberían unir las luchas de sujetos disímiles cuyo papel en el capitalismo de mercado es padecer la violencia estructural de un sistema que se ceba con los más débiles.

Lo dice Santiago López Petit en la introducción: 

«El libro de Clara Valverde muestra que la política neoliberal consiste en una necropolítica cuyo objetivo declarado es acabar con los excluidos. No se trata de ninguna exageración. El capital desbocado en su marcha adelante destruye todos los obstáculos que encuentra en su camino. Y son obstáculos todas aquellas personas que no son rentables, que no son empleables. Desde los pobres a los discapacitados y dependientes, pasando por los jóvenes o los ancianos sin recursos».  

Personas desplazadas, al cabo, de la centralidad de un sistema que favorece un modelo de vida donde el éxito económico ha de primar por encima de todo, donde la consideración social de las personas depende, en primer lugar, de su capacidad productiva y de consumo, pero también de sus posibilidades de encarnar los ideales de salud, belleza y bienestar que, paradójicamente, viralizan nuestro padecimiento psíquico a través de la economía de las pantallas que socializa nuestras fantasías aspiracionales.

El espejo, sin embargo, de la cruda realidad, nos devuelve por contra una imagen grotesca de un régimen de desigualdad social que se ha vuelto distópico durante la pandemia, cuando la gobernanza del capitalismo ha favorecido la muerte de miles de ancianos a los que se ha negado el acceso a la atención médica; asesinatos, sí, que han contado con la aquiescencia de una sociedad anestesiada por las mentiras de unos medios de comunicación que se han convertido en un pilar clave del sistema necropolítico que perpetúa la reproducción del capital segragando, marginado y eliminando aquellos cuerpos inservibles para la generación de beneficios empresariales.

El texto de Clara Valverde no necesita cientos de páginas para atinar el análisis. Le basta su claridad expositiva, su compromiso ideológico y su discurso encarnadado. Es un ensayo que, a pesar de su crudeza, o precisamente gracias a ella, nos obliga a reconsiderar nuestras necesidades. Y creo que ahí está su mayor acierto, ya que el libro no pretende invocar la complicidad del lector, sino zarandear algunas de nuestras convicciones con la fuerza de un argumentario que no anhela seducir, sino solo mostrar aquello que no interesa ver.

martes, 20 de septiembre de 2022

Poetas chinos por el páramo castellano

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Este verano ha sido complicado. No lo voy a explicar aquí, pero quedaos con eso. Si miro hacia atrás, pienso en todas las vueltas —una tras otra, una tras otra— que he dado en la cama antes de poder dormir. El imsonio, claro, también es una cuestión de clase.

Verano complicado, digo, tierra en la boca, polvo en los bolsillos, nubes negras en una cabeza que solo quiere escapar. Pero es imposible.

ii

Este verano solo hay dos cosas que me han calmado los nervios; uno: pasear por los caminos devastados del páramo castellano donde vivo desde hace siete años, y, dos: leer a los poetas chinos de la dinastía Tang.   

De lo primero, me quedo con la paz dolorosa que siempre encuentro cuando paseo, cerca ya del anochecer, por los caminos que atraviesan el eriazo castellano como cicatrices ciegas. De lo segundo, con los poemas sencillos de esos maravillosos poetas chinos; poemas esquivos, luminosos y algo fríos, que parecieran estrellas rutilantes cuya luz nos llegara precisamente ahora, cuando la poesía se parece a una mosca que chocara una y otra vez contra el cristal de las pantallas que no la dejan respirar.

iii

Y en todo este desastre, el deslumbrón de los grabados de Otto Dix. Una tarde de principios de agosto, pude visitar la sala del Museo Reina Sofia donde han estado expuesto los grabados del pintor alemán. Y entonces el pellizco... Entonces los ojos vueltos sobre la caja negra donde guardo toda esa maraña de sentimientos que canalizo a través de él, de su pintura. Y vuelvo a aquel pequeño texto.

iv

Este puto verano, sí, pero aquí sigo. A pesar del insomnio, la mala suerte, el cansancio, la desesperación. A pesar del miedo, el temblor de manos, la lengua seca, la desesperación. A pesar de la desesperación. Y a pesar, también, de lo estúpido de la esperanza que siempre me acaba por sacar del pozo...

Quiero que llueva durante cuarenta días seguidos.

lunes, 25 de julio de 2022

6 libros para el verano

Hace unos meses, aprovechando que Edades de tercera ya había salido de imprenta y había recuperado la rutina de escribir prácticamente a diario, me propuse escribir un par de post al mes en este blog, que lleva renqueando desde hace varios años. Como no podía ser de otra manera, el propósito se quedó en agua de borrajas y hoy vuelvo aquí con la sensación de que llego a una bifurcación: o cierro el blog definitivamente o escribo más a menudo en él.

El caso es que siempre voy anotando ideas o apuntes breves que debieran traducirse en contenidos para este blog, que ya me viene acompañando desde hace once años y que ha resistido el cierre de Nueva Gomorra y Transhistoria, pero esas anotaciones se acaban quedando olvidadas en los trozos de papel de colorines que siempre llevo encima, aprisionados en mi agenda.

Precisamente por eso, hoy voy a volver a un clásico que nunca falla y que llevo tiempo queriendo retomar en el blog: un listado de recomendaciones. Hablo de seis libros cortos, de los que puedes leerte prácticamente del tirón y que caben en cualquier sitio. Empezamos.

El fascismo en Italia, de Bolton King, es el útimo que he leído. Publicado originalmente en 1931 y editado maravillosamente por Contraescritura, se trata de un texto conciso que cuenta de manera ágil, sencilla y comprometida, el ascenso al poder de los fascistas en Italia. Muy recomendable. 


El segundo es uno de los últimos libros publicados por Yayo Herrero. A la escritora madrileña empecé a leerla a mediados del año pasado, en vacaciones, cuando estaba encerrado escribiendo mi ensayo sobre la vejez. El libro en cuestión es Los cinco elementos. Una cartilla de alfabetización ecológica, publicado por Arcàdia. Recuerdo perfectamente que se lo encargué a mi librero justo después de leer esta entrevista en El Salto


Ahora disculpad que barra para casa. La revolución deportiva. Anarquismo y deporte en Cataluña (1931-1939), de Gerard Pedret, es el último libro que hemos publicado en Piedra Papel Libros y uno cuyo proceso de edición ha sido más largo y fructífero. Todo empezó con la lectura de un artículo en catalán sobre el Sindicato de Managers y Boxeadores Profesionales de la CNT que leí hace bastante tiempo. Contacté con el autor y le propuse que me pasara el texto en castellano, pero en ese momento se nos vino la pandemia encima, y redefinimos el proyecto, ampliándolo considerablente y, a mi modo de ver, mejorando de manera notable el proyecto inicial.


El cuarto libro que me traigo aquí es El pez negro, un libro de cuentos de Martín Lezcano, editado de forma primorosa por Ediciones Franz, una pequeña editorial con un catálogo cuidado del que tengo varios títulos. La verdad es que no recuerdo si leí esta colección de relatos hace dos o tres años, pero lo que nunca voy a olvidar es cómo me arrasó el relato central del libro, el más largo del mismo, que además da título a la obra. No os cuento nada de él, pero sí que os digo que es un cuento que te hace abrir los ojos en medio de una habitación oscura: esa conciencia olvidada del terror, la violencia y el mal que acompaña al hombre desde que echó a andar.


Por contra, Libros en tiempos de miseria... es un ensayo luminoso. José Ardillo vuelve a la carga con una recopilación de artículos sobre libros y autores que pone el acento en la necesidad de retomar una lectura crítica, profunda y reposada, que escape de la inmediatez, la voracidad y la superficialidad de las formas de consumo que promueven las llamadas industrias culturales. Lo edita Milvus.

Finalmente, Un cuchillo entre los dientes y otros textos, de António José Forte, editado por La Torre Magnética, es un libro misceláneo donde, eso sí, los poemas del poeta surrealista portugués acaparan el protagonismo. Si la cosa no se tuerce, dentro de un tiempo se publicará una pequeña reseña que he preparado de este libro imprescindible para acercarse a la obra de un autor, prácticamente desconocido en España, cuya originalidad sigue deslumbrando hoy, más de treinta años después de su muerte.

lunes, 30 de mayo de 2022

Reseña de 'Edades de tercera...' en el periódico libertario 'Todo Por Hacer'

 

Dejando a un lado los trabajos de investigadoras de amplia trayectoria como Anna Freixas, no es muy habitual encontrar en las secciones de ensayo de las librerías vinculadas a los movimientos sociales trabajos relacionados con la vejez. De hecho, más allá de los debates recurrentes relacionados con el sistema de pensiones y la crítica a los modelos de gestión de los geriátricos, los temas vinculados a la ancianidad no forman parte de la agenda de las organizaciones sociales que pretenden una transformación radical del sistema.

Por suerte, la editorial catalana Descontrol decidió conceder el Premi Descontrol 2021, en su modalidad de ensayo, a Edades de tercera. Historia y presente de una vieja desigualdad, de Juan Cruz López, un trabajo que, entre otros objetivos, pretende aterrizar los aportes de la gerontología crítica en el ámbito de la literatura militante. No obstante, hablamos de una obra llena de referencias, que parte de un análisis histórico de la construcción social de la vejez, prosigue desentrañando los debates relacionados con las tesis del llamado envejecimiento poblacional y acaba realizando un análisis sociológico de las distintas formas de edadismo presentes en nuestras sociedades, incluyendo la violencia (o más bien, violencias) que padecen los ancianos y ancianas.

En todo caso, el enfoque del autor pretende hacer valer la necesidad de conectar la lucha contra el edadismo con el resto de luchas que aspiran a poner la vida en el centro de los intereses públicos; tal y como se explica en el texto de la cubierta: 

«Conectar, además, los análisis sobre las formas de violencia contra los mayores con aquellas investigaciones que pretender desvelar cómo el poder margina los cuerpos que no son rentables para el sistema, se nos antoja imprescindible si queremos aspirar a una crítica integral del modelo político, económico, social y cultural en el que vivimos, y que sin duda nos conforma».

sábado, 7 de mayo de 2022

Edades de tercera


Vuelvo al blog con Edades de tercera fuera de imprenta. Después de dos años de investigación y escritura, en los que he tenido que escribir el libro durante los fines de semana, vacaciones y en los ratos sueltos que he podido sacar, tener el libro ya colocado en librerías es una alegría, pero también un acicate para seguir trabajando el tema. Ahora toca la promoción, presentar el texto donde se pueda y propiciar la aparición de los debates necesarios en el seno de los movimientos sociales.

En todo caso, tengo claro que esta es la primera fase de un trabajo de investigación que tiene que seguir creciendo, combinando la escritura de nuevos textos con el desarrollo de propuestas de intervención que espero elaborar con amigos y compañeras interesadas en los problemas de la vejez desde hace mucho tiempo. Ya tengo algunos nombres en la cabeza. Por otro lado, es imprescindible que las organizaciones sociales enfrenten los debates sobre las problemáticas asociadas al futuro de la vejez con el utillaje necesario para hacer frente a los discursos promovidos por los think tanks vinculados a los bancos, las aseguradoras y las empresas farmacéuticas.

Queda mucho por hacer por tanto... Y espero que este sea mi pequeño granito de arena. Como en todas las luchas que implican poner el beneficio colectivo por encima de los intereses espúreos de una minoría, es imprescindible que seamos muchos, y para eso necesitamos generar conciencia, interés por el asunto, compromiso personal. Nos jugamos mucho en ello. Para empezar, cómo vamos a vivir buena parte de nuestra vida en el futuro. No podemos dejar que quienes tienen la sartén por el mango en la economía y la política, nos marquen el camino a la hora de hacernos viejos. Manos a la obra pues.

lunes, 28 de marzo de 2022

Sociedades secretas en "el valle del terror"

 i

No me pude librar. Hace un par de meses pasé unos cuantos días de aislamiento por culpa del coronavirus. Por suerte, solo tuve un poco de fiebre durante los primeros días y un molesto dolor de espalda a partir del tercer o cuarto día de encierro. La verdad es que no tenía muchas ganas de leer nada de ensayo ni artículos ni nada que tuviera que ver con Piedra Papel Libros, por eso cogí una novela que llevaba mucho tiempo en la estantería y que no sé muy bien cómo llegó hasta mí; me refiero a El valle del terror, de Arthur Conan Doyle, una de las novelas protagonizadas por Sherlock Holmes. 

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Digo que la novela está protagonizada por Sherlock Holmes, pero no es del todo correcto, ya que la segunda parte del libro, que lleva por título «Los Chirrioneros», tiene como protagonista colectivo a una sociedad secreta de mineros de origen irlandés, la Ilustre Orden de los Hombres Libres, que controla de manera mafiosa todos los resortes de la sociedad del valle de Vermissa, en Estados Unidos.

La verdad es que me sorprendió bastante toparme con numerosas alusiones a la clase obrera norteamericana en la novela. De hecho, más allá de la manera en la que Conan Doyle retrata a esta sociedad secreta, formada fundamentalmente por proletarios de la industria minera, El valle del terror permite que nos hagamos una idea de la sociología de esas zonas de los Estados Unidos que a finales del siglo XIX fueron un foco de atracción para los trabajadores europeos que huían de la miseria.

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Leyendo un poco a propósito de la novela en internet, he visto que la Ilustre Orden de los Hombres Libres podría ser el trasunto de una sociedad secreta formada por irlandeses, los Molly Maguires, que también estuvo activa en algunas zonas de Estados Unidos. Por otro lado, esta parte de El valle del terror me ha hecho recordar algunos de los fragmentos de Sociedades secretas contra el Estado, un fanzine muy recomedable que editó en su día Antipersona y que puede encontrarse fácilmente en internet.

Sociedades clandestinas, grupos tabernarios, redes secretas de afinidad... Han sido muchas las formas en la que los trabajadores se organizaron para enfrentar las peores consecuencias del capitalismo en los primeros años de la Revolución Industrial. No todo fueron partidos y sindicatos. Que las ficciones reflejen esta realidad nos habla, además, de la importante influencia social que tuvieron en su día. En todo caso, me da la sensación de que queda mucho por investigar en todo lo relacionado con este tema; también en España. Que alguien se anime. 

lunes, 28 de febrero de 2022

De vuelta a La Caja...


Tengo la sensación de que el primer recital de La Caja de Lot se organizó hace mil años. Ha pasado tanto tiempo... La Caja de Lot es un ciclo poético al que dimos forma Sergio R. Franco, Yolanda Ortiz, Ángel Rodríguez y un servidor. La idea era juntarnos el último viernes de cada mes para pasar una noche juntos, acompañados de un par de poetas, celebrando la vida entre amigos y literatura. 

Este viernes, 4 de marzo, a las 20:30, vuelvo a La Caja... Además lo haré acompañado de mi compañera, que recita conmigo. Ya no recuerdo la última vez que recité en Jaén, pero seguro que será especial volver a encontrarme con los amigos que me han acompañado en el camino todos estos años. Todavía no sé los poemas que voy a leer, pero no importa; seguro que al final encuentro algo.

¡Nos vemos en La Caja...!