Abro cuadernos, repaso intereses, batallas perdidas, guerras inconclusas. Estoy en Verdún. Encuentro una nota que dice Kobayashi no es Steinbeck. Cierro el cuaderno. Intento recordar el momento en el que la escribí... Sí, lo recuerdo perfectamente.
¿Habéis leído El pesquero? Os lo recomiendo. A mí me lo dejó Bernardo, Blumm, al que se lo había pasado la misma editorial. Es una buena historia, pero hoy no voy a hablar de ella. Hoy toca trazar cuatro ideas sobre su autor, Tajiki kobayashi. Ampliaremos en otra entrada.
Volvamos a la nota. ¿Por qué Kobayashi no es Steinbeck? Porque no. Siempre me cayó muy mal Steinbeck. Tal vez porque se parece a Bukowski, digo físicamente. Pero Bukowski me gusta, Steinbeck no. Steinbeck, el escritor de los pobres, el amigo de la URSS, murió de un ataque al corazón probablemente provocado por su gordura. Steinbeck, el zampabollos. Steinbeck, el Don Pimpón del realismo social.
Tajiki Kobayashi, por el contrario, murió apaleado por la policía japonesa. Aquí no hablaremos de mártires ni de coherencia ni de nada parecido a eso. Las monsergas se las dejo a los curas. Si me interesa la vida de este autor es por la radicalidad de su apuesta vital, por la vigencia de su manera de vivir, en permanente rebeldía, en la clandestinidad. Y porque es un gran escritor. Recomiendo que leáis su exigua obra. Otro día seguiremos hablando de él.
Tajiki Kobayashi, por el contrario, murió apaleado por la policía japonesa. Aquí no hablaremos de mártires ni de coherencia ni de nada parecido a eso. Las monsergas se las dejo a los curas. Si me interesa la vida de este autor es por la radicalidad de su apuesta vital, por la vigencia de su manera de vivir, en permanente rebeldía, en la clandestinidad. Y porque es un gran escritor. Recomiendo que leáis su exigua obra. Otro día seguiremos hablando de él.
