Mostrando entradas con la etiqueta Esther García Llovet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esther García Llovet. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de agosto de 2011

Escritores en el frente ruso

Soldados soviéticos en la defensa de Stalingrado, 1943

-¿Y tú qué vas a hacer en vacaciones?
-Leer y escribir.
-Pues vaya vacaciones de mierda.
..

Lo de antes es un pequeño extracto de una conversación imaginaria. Tengo un vecino que sabe lo que es la vida de verdad, por eso cada agosto se va con su mujer y sus chiquillos a Torrenueva. A perderse, dice, como si se hubiera encontrado alguna vez. En mi tierra, a este tipo de personajes los llamamos sabeores. Pues eso, un sabeor de la pradera (sabedor de la pradera para los que habitéis al otro lado de Despeñaperros).

Leer y escribir, pero escribir dónde. Un buen amigo me dice que tengo demasiados frentes abiertos, y en verdad lleva razón. Pensar en frentes de guerra y en batallas monstruosas me hace recordar El Tercer Reich, de Bolaño, otra lectura veraniega. Entre sus libros, uno menor. Decía que demasiados frentes, pero cómo centrarse en uno... Él me dice que antes de empezar otro proyecto debería terminar de corregir los viejos. Aunque sé que su consejo no es exactamente ese, sino otro bien distinto. En realidad me está diciendo que no escriba más hasta que no vea publicado mi siguiente libro. Explea tu tiempo, quiere decir, en colocar tu obra, puto gilipollas, y no escribas más. Me lo dice con cariño, a pesar de que no me lo diga directamente, pero me lo dice con cariño y yo lo sé. Pero no, este verano tampoco voy a hacerle caso: pienso escribir de todo un poco, no me voy a cerrar en un solo proyecto. Voy a corregir, sí, voy a repasar el último libro de relatos que he cerrado, pero no voy a perder el tiempo. Quiero disfrutar, hacer de la literatura una casa en las afueras, un pequeño apartamento en primera linea de playa, pero en invierno.

Aunque bien es cierto que su consejo es oportuno. Desde un prisma, digámos, racional, digamos lógico, es muy oportuno su consejo. Y cuando pienso en el adjetivo oportuno estoy pensando más que nada en no perder oportunidades. Pero oportunidades de qué y para qué... No lo es todo publicar y tampoco ser leído. Recuerdo una entrada de Desóxido donde Bernardo Munuera hablaba de los pocos ejemplares que se habían vendido de una interesante novela de Esther García Llovet. Y además pienso en todos aquellos que salieron a darlo todo y perdieron todas las guerras, y me parecen mejores. Quizá no se trate tanto de organizar el trabajo como de tener ganas de trabajar, que es bien distinto.