domingo, 21 de abril de 2013

50 sombras de mierda


Tengo un libro, ya lo sabéis. Se llama 50 pasos para dar el salto... Así, con tres puntos suspensivos al final. Qué se le va a hacer. Ayer, mirando el catálogo de una librería madrileña especializada en narrativa contemporánea, me hizo gracia comprobar que el nombre de mi libro estaba justo encima del nombre de otro sobre el que proyectaba una sombra ridícula. Ese libro, el que oscurecía, sin embargo, todo lo que había por debajo de él, lleva por título 50 sombras de Grey, y lo escribió una señora llamada Erika Leonard James. Es británica.

Más de un amigo, y sobre todo amigas, me han recomendado que lo lea. Pero no voy a hacerlo. No es por soberbia. Tampoco porque sea un superventas. Es que tengo poco tiempo para leer y no me puedo permitir el lujo de equivocarme. Sí, ya sé que la vida no es tan corta como parece, pero os habéis parado a pensar en cuántas horas requiere la lectura atenta de, por ejemplo, Crimen y castigo.

El de Dostoyevski será el siguiente que lea. Alguien me lo regaló con terror confeso a equivocarse. Es evidente que no lo ha hecho.

Entre Crimen y castigo y 50 sombras de Grey, media la historia del mundo entero. Quizá el libro de la escritora británica sobreviva algunos años. Lo que sí es seguro es que podrá vivir de él durante toda su vida y eso ya es un logro, un éxito. Creo que, precisamente, esa es la palabra justa a la hora de hablar de sombras y literatura: éxito. Ahora más que nunca, lo prometido es deuda.

Sí, tal vez me este perdiendo algo al no leer ese milagro editorial. Una novela que, por otro lado, se ha convertido en blanco fácil para tantos escritores resabiados y dolidos por la sombra minúscula que proyectan sus libros en las listas de ventas. ¡Ay! La fama, la moda, la visibilidad.

Escucho la risita de ultratumba de nuestros amados rusos. Se mofan de nuestros cotilleos estúpidos, de nuestra palabrería imberbe. Vosotros, parecen decir, los afeitados, los rasurados, los escritores de gimnasio y vida pública... Se parten la caja, los rusos, allí, en el sepulcro iridiscente de la historia de la literatura a secas.

Mientras tanto, yo no me río. Tomo café al sol. En la sombra hace frío. Sinceramente, leed lo que os venga en gana. Yo es lo que voy a hacer.

6 comentarios:

  1. Mucho mejor crimen y castigo. Ángel

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  2. Querido Juan, si no te lees 50 Sombras de Grey te estarás perdiendo uno de los mejores libros de comedia que he tenido delante, después de dos capítulos tuve que dejar de leer porque me dolía la barriga de tanto reír.
    Por otra parte, si la autora lo escribió con otra intención, yo no se la veo, porque no me creo que alguien escriba tan mal y cuente una historia tan vacía y aún así se lo publiquen, la única explicación que me cabe es que sea un libro de humor disfrazado de novela "erótica".

    Un abrazo, compa. (Alex)

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  3. Pues será un libro de humor entonces... Humor inglés, claro.
    Un abrazo.

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  4. Yo tampoco lo he leido Juan y he sobrevivido. Igual que sobreviví a Titanic.
    Como tu, pienso que hay otros autores y otros títulos para leer antes que 50 sombras...
    Como me dicen en la biblioteca, yo sigo con mis lecturad extrañas.
    Que cada cual lea lo que quiera.
    Un saludo. Nos vemos.

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    1. Marga, pero es que tus lecturas molan... ¡Y lo sabes!

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