martes, 19 de abril de 2011

Echar a andar...


No sé qué va a salir de aquí, pero sí creo saber de dónde viene el pequeño impulso, el pescozón en el cogote necesario para echar a andar La banda de los 4. Olvidemos las metas y centrémonos en el hacer. Desde luego, La banda de los 4 no es un nombre demasiado al uso para un blog unipersonal, pero me da igual. Si me quedo con esta marca es porque la historia de La Banda de los Cuatro me apasiona desde hace tiempo y porque la Revolución Cultural china fue una auténtica olla podrida. Aquí no quiero que quepa todo, desde luego, aunque sí deseo que al menos tenga su lugar todo aquello que no encuentra acomodo en ningún sitio (ni en mis cuadernos ni en los libros que estoy cronstruyendo, ni en mis otros blogs). De todas formas, si doy el paso adelante es porque cada vez me resulta más sencillo mantener un espacio de este tipo y porque La banda de los 4 no seguirá el ritmo de actualización frenético de Nueva Gomorra. También quiero permitirme el lujo de colgar entradas más amplias y tocar ciertos temas que no tienen cabida en la ciudad. Pero hemos dicho que no íbamos a hablar de metas ni líneas de llegada. Empecemos pues.

lunes, 18 de abril de 2011

Smash it up!




Sí, también habrá música en La banda, pero desde luego que no tan cool como en New Gomorre. Seguramente aquí no vayáis a encontrar un homenaje a los maestros (Vaughan, "Trane", Davis, Monk, Parker, Baker, Evans, Mingus, Clarck...). La ciudad de mis ángeles custodios será por siempre Nueva Gomorra. Tampoco encontraréis himnos generacionales ni salmos épicos. Si de algo se trata aquí es de poder aventurarme por caminos no necesariamente transitables para mis compadres. Precisamente por eso empiezo con The (international) noyse conspiration, un grupo que empecé a escuchar desde que por casualidad me topé con esta obra de arte. No sé si lo que más me gusta es el rollete neosituacionista que llevan, pero me encanta que arropen la contundencia de sus letras con un cruce de lemas entre los que aparecen como fantasmas un puñado de héroes tr(a)nshistóricos: Durruti, Orwell, Emma Goldman, Angela Davis, The Clash... Un video que podría competir con ciertas garantías contra Renegades of funk (Rage against the machine). Bueno, la verdad es que después de ver este último no sé con cuál quedarme.

sábado, 2 de abril de 2011

Albañiles en la historia de la literatura

Vuelvo la mirada a La parte de los críticos (libro 1 de 2666). La historia de Pelletier, Morini, Espinoza y Norton es también la historia de una apuesta a cara o cruz. Los críticos son unos muertos de hambre, pero son inteligentes, luchadores y trabajan por una pasión común. Una pasión a contracorriente. En cierta forma, la historia de los críticos es la historia de cuatro tarados, o al menos de dos. Pero sobre todo, este primer libro cuenta la historia de una doble transformación: la que lleva del fracaso al éxito (la conversión de los críticos en críticos) y la que lleva de la marginalidad al reconocimiento (la historia de Archimboldi). En principio, el primer hilo no nos interesa tanto. El segundo, sin embargo, sí, y mucho. Aquí aparecen los albañiles. Hablamos de algo que esperamos sea cenital en este blog: la construcción social de la literatura.

Resumimos: la labor coordinada de cuatro profesores cada vez más prestigiosos logra que un autor casi marginal se convierta en candidato al Nobel de literatura. Entremedias eso que llamamos suerte y miles de procesos que acaban siendo convergentes.

Explicamos: cuatro lectores, los que luego serán los críticos, leen a Archimboldi de una manera particular. Le prestan ojos. Al fin y al cabo, su mirada está construida por un itinerario de lecturas casi común, una carrera experiencial más o menos similar, que les hace enfrentar la bibliografía archimboldiana de una manera totalmente distinta. Luego apuestan por hacer de su mirada una mirada pública, compartida por un pequeño pero selecto grupo de lectores que poco a poco empieza a leer a Archimboldi de la misma forma que ellos. Hablamos de un pequeño pero selecto grupo, y eso quiere decir que este grupo tiene capacidad para extender la mirada compartida a otros sectores más prosaicos de la sociedad. La recepción cambia. El gran público comienza a leer a Archimboldi. Y es este último cambio el que hace que el escritor alemán deje los campos de tierra de Segunda B y llegue a jugar la Champions (de la literatura).

Hablamos de la construcción social del éxito, pero La parte de los críticos, de la crítica, es solo una pequeña parte de ese gran tochazo, sin duda apasionante, que es La historia de la construcción social de la literatura. Sin duda otro motivo para acercarse a 2666.